LEYENDO LAS ROCAS PARA CONOCER EL PASADO Y PREDECIR EL FUTURO (I)

¿CÓMO TRABAJAN VULCANÓLOGOS PARA SABER COMO HARÁN ERUPCIÓN LOS VOLCANES EN EL FUTURO?

¡Hola! Como esta es mi primera entrada en el blog, voy a empezar por presentarme. Mi nombre es Olaya y soy una friki-geóloga que ha decidido especializarse en la vulcanología. Hoy vengo a hablaros de una de las cosas que más me apasiona de la geología: cómo el estudio de las rocas (petrología) nos permite conocer lo que le ocurrió a la Tierra en el pasado y cómo podemos aplicar esa información a los riesgos geológicos.

Los volcanes son uno de los fenómenos geológicos que más interés suscitan debido a su belleza pero también son uno de los más mortíferos que existen, por lo que es importante conocerlos para reducir el riesgo de las poblaciones que viven cerca de ellos. ¿Cómo hacemos eso? Pues depende fundamentalmente del tipo de volcán:

Vista de el Teide desde el valle de Icod (Tenerife) – Olaya Dorado García

Hay volcanes muy activos, que tienen erupciones cada “relativamente” poco tiempo (recordemos que el concepto del tiempo en geología es muy distinto del que tenemos los humanos). En estos volcanes podemos ver como actúan en directo, vigilarlos y monitorizarlos con diferentes técnicas y aprender de ellos. Pero existen otros volcanes, generalmente grandes volcanes, cuyos periodos de recurrencia son tan elevados que el ser humano no ha sido testigo de más de una erupción o, incluso, ninguna. ¿Eso significa que el volcán está extinto? No tiene por qué: si un volcán hace erupción aproximadamente cada 1500-2000 años (en términos de probabilidad, ¡nunca hay que tomarse estos periodos de una forma literal!) y la última erupción fue hace 1200 años seguramente el volcán sigue vivito, coleando y preparándose para una nueva erupción.

Ahí viene el problema entonces, ¿cómo sabemos que va a hacer el volcán en el futuro si nunca lo hemos visto? La respuesta es sencilla pero la práctica es complicada: jugar a los detectives. Nosotros, los geólogos, debemos ir recopilando todas las pistas de lo que hizo el volcán en el pasado porque lo más probable es que eso sea lo que suceda en el futuro. Para ello tenemos que buscar los depósitos de las erupciones pasadas, identificarlas bien y sacar toda la información que podamos de ellas.

Columna eruptiva del volcán St. Helens (USGS) y fotografía de pumitas.

Un ejemplo: si yo voy por el campo y me encuentro una capa formada por fragmentos de pumita (o piedra pómez), puedo saber que la erupción que dio lugar a esa capa fue muy explosiva, con una gran columna eruptiva llena de gases y cenizas y que seguramente llegó muy lejos, arrastrada por el viento. Si analizamos su composición química y sus minerales podemos saber que tipo de magmas dieron lugar a esa erupción, que pasaba en la cámara magmática e incluso que desencadenó la erupción. Y, además, si también seguimos la capa (lo que no siempre es fácil) y vamos midiendo las dimensiones que tiene y el tamaño de los fragmentos podemos saber cuál fue el volumen de la erupción (y relacionarlo con su magnitud), dónde estaba el centro emisor (p.ej. el cráter) y hacia qué dirección fue la columna eruptiva.

¡Y esto es solo el principio! Si las miras con buenos ojos, las rocas pueden ser un libro abierto que nos cuenta las historias del pasado de nuestro planeta, ¡os animo a darle una oportunidad!

Si queréis, en futuros post iré subiendo más cositas sobre este tema y poniendo ejemplos de lo que trabajé en mi TFM en el volcán del Teide, en Tenerife.

¡Hasta la próxima!

Puedes encontrarme en Instagram: @olayadorado

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